Carataunas

Historia

Ubicado en pleno corazón de la Alpujarra, Caratáunas es el municipio más pequeño de la comarca, tanto en número de habitantes como en extensión superficial. Su historia, obviamente, está plenamente ligada a la zona y por tanto tuvo su protagonismo, como Caratamuz, durante la etapa árabe; después sufrió las consecuencias de despoblación que conllevó la expulsión de los moriscos y finalmente fue repoblada a finales del siglo XVI y comienzos del XVII con cristianos viejos de otras regiones.

Fiestas

Las fiestas populares de Caratáunas se celebran en honor de la Virgen de la Paz en torno al 15 de agosto. Además se festejan las festividades de San Marcos, el 25 de abril, y dde Padre Eterno, el 14 de octubre, ésta en el anejo de Las Cañadillas. Durante la feria de agosto se sacan en procesión las dos imágenes: la Virgen de la Plaz y San Marcos que es el patrón del municipio.

Lugares de Interés

Su principal patrimonio es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz, que fue construida en 1580, en cuyo interior se conservan varias valiosas y antiguas imágenes, una de ellas de la Inmaculada Concepción atribuida a la escuela de Alonso Cano. Peculiaridades De trazado urbano y edificación claramente alpujarreños, con casas de tejados planos de pizarra y adaptadas a la escabrosidad del terreno, Caratáunas tiene además magníficas vistas tanto en sus alrededores como desde algunos puntos del mismo casco urbano. La llamada romería del Padre Eterno, en Las Cañadillas, es una procesión con una antigua imagen que recorre parte de la carretera partiendo desde una pequeña ermita y termina con una verbena popular. En la festividad de San Marcos se reparte entre vecinos y visitantes la tradicional rosca. Desde hace unos años se celebran en Caratáunas lo que se ha dado en llamar ‘Los Mundiales’, en los que se compite en las especialidades de tiro al plato con huevos, bebedores de leche y comedores de flanes. Tienen lugar en octubre.

Gastronomía

EL DISCRETO ENCANTO. Discreto y tranquilo se encuentra esta villa alpujarreña, donde su cocina guarda las comunes características de los pueblos de la comarca, eso sí con singulares destellos motivos por ínclitos habitantes como fue en su caso un guardia de corps de Isabel II, corte a la que sin duda se haría llevar sus famosos jamones y embutidos. La misma difusión y protagonismo presta siempre Paco Martín Morales a la hora de hablar y difundir las excelencias gastronómicas de este pueblo cuyo nombre unos dicen que significa tranquilidad y otros "launa, tierra impermeable". Puchero de hinojos 250 gr de habichuelas blancas Arroz 1 cabeza de ajos Aceite de oliva virgen extra Tocino Rabo de cerdo 3 patatas Hinojos camperos 1 morcilla Elaboración En una olla con agua se ponen las habichuelas, tocino y el rabo de cerdo. Añadir un poco de agua y dejar hacer a fuego lento. Ya cocido se echan las patatas troceadas, los hinojos limpios y cortados en trozos. Dejar que hierva todo y cuando falte un cuarto de hora se echa un puñado de arroz.

Fuente: IDEAL