Soportújar

Historia

En pleno Parque Natural de Sierra Nevada y en el corazón de la Alpujarra, Soportújar nace como núcleo urbano a partir de una alquería que en el siglo XIII dependía de la tahá de Órgiva. Como toda la comarca, tuvo especial protagonismo en la sublevación de Abén Humeya en el siglo XVI y pagó las consecuencias con su despoblamiento. Felipe II entregó el lugar a 27 familias traídas de otras regiones y desde entonces ha conservado el carácter típico de la zona y se ha mantenido con un censo de población muy corto. En la actualidad está intentando abrirse al turismo rural y para ello lleva a cabo obras de afianzamiento de terrazas, en una estructura que recibe el nombre de Dique 24, y se está construyendo un mirador de cara al Valle de Lecrín, en la antigua Era pública donde se trillaba.

Fiestas

Las fiestas de este municipio alpujarreño se reparten casi por igual entre los meses de enero, dedicadas a San Antón, y agosto, a San Roque, si bien la semana anterior a esta última tiene el carácter de cultural con numerosas actividades. También está lleno de contenido el Día de Andalucía.

Lugares de Interés

El principal patrimonio de este municipio está por un lado en su arquitectura típicamente alpujarreña, con muchas de sus calles cubiertas por soportales, y por otro en los paisajes que pueden admirarse desde cualquier punto de las afueras del casco urbano. La iglesia parroquial de Santa María la Mayor fue construida en el siglo XVI, en estilo mudéjar, sobre una antigua mezquita y conserva un precioso retablo del siglo XVIII en madera dorada. También tiene las ruinas de un lavadero de minerales que se usaba durante la etapa islámica. Peculiaridades Se conservan en esta municipio dos arraigadas tradiciones. Una de ellas es el Entierro de la Zorra, que tiene lugar durante las fiestas de San Antón y consiste en construir un muñeco que imita a este animal, pasearlo por las calles donde recibe los ‘responsos’ de los vecinos y quemarlo por último con petardos y cohetes. La otra se lleva a cabo el Domingo de Resurrección y consiste en vestir a un Judas, colgarlo en algún lugar del pueblo y prenderle fuego como símbolo de que se quema el mal.

Gastronomía

EMBRUJO, MANZANAS Y OLIVOS Ya no quedan apenas los cultivos de frambuesas y las moreras salvajes que tanta fama dieron al pueblo. Hoy sorprenden sus ricas manzanas rojas, sus castañas y el soberbio aceite que se consigue de sus olivos. Por san Antón, junto a los chiscos (fuegos), se asan en sus ascuas chuletas de cerdo y demás caprichos porcinos. Y por el 15 de agosto es costumbre que el Ayuntamiento dé una buena convidada a los vecinos a base de tapas de jamón, chorizo y queso, junto con vino alpujarreño y cerveza por eso de estar de fiesta. Cuenta con dos bares abiertos todo el año para comer migas, papas a lo pobre o lo que encarte. Y fríen roscos con varias recetas. y aquí va una de las que nos dieron "los brujos": Roscos fritos 6 huevos Leche Azúcar Aceite de oliva virgen extra Raspadura de limón Levadura 1 caja de litines "El Tigre" Canela en polvo Elaboración Batir los huevos añadiendo por cada uno 5 cucharadas de leche, 3 de aceite, 3 de azúcar, raspaduras de limón y ligar todo para hacer la masa. Hacer los roscos friéndose en abundante aceite de oliva local. Ya fritos se espolvorean de azúcar.

Fuente: IDEAL