Torvizcón

Historia

A juicio de algunos autores ya existía este núcleo de población en la época del Imperio Romano, con el nombre de Turidianum. Después, con los musulmanes, desarrolló notablemente su capacidad de producción agrícola gracias a novedosos sistemas de riego y a la existencia de numerosos pozos, razón ésta por la que es citada en algunas crónicas del siglo XVI. Producía entonces seda de buena calidad y cultivaba viñedos para exportar pasas. Con la conquista cristiana, y sobre todo tras la sublevación y posterior expulsión de los moriscos, sufrió un importante despoblamiento, del que fue recuperándose poco a poco hasta el punto de que durante los siglos XVII y siguientes fue cabeza de partido, por lo que recibió el título de Villa. En el XIX agrupaba a una gran cantidad de cortijos y ahora es objetivo de un incipiente turismo rural además de producir ricos caldos.

Fiestas

Las fiestas populares tienen lugar durante la primera semana del mes de octubre en honor de la Santísima Virgen del Rosario. En enero, sin embargo, hay otras, con motivo de la festividad de San Antonio Abad el 17, durante la que se encienden los tradicionales ‘chiscos’, hogueras alrededor de las cuales la gente pasa unas horas de convivencia.

Lugares de Interés

La más importante pieza arquitectónica de Torvizón es la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, edificada en estilo mudéjar durante el siglo XVI. Conserva una magnífica talla mariana policromada que está fechada en el XVIII. Tiene también una fuente, igualmente del siglo XVIII, situada en la plaza y llamada popularmente el Pilón, con frontal triangular y mascarón en el centro. De propiedad privada, ofrece a sus visitantes un curioso Museo del Esparto, con artículos confeccionados por el propio dueño y conservador, como muestra de un pasado no demasiado lejano y donde además pueden adquirirse algunos de estos objetos. Peculiaridades Lo más característico de este municipio son sus magníficas vistas, desde cualquier lugar de los alrededores del casco urbano, sobre todo en el discurrir del cauce del río Guadalfeo. Como tradiciones, mantiene la costumbre de salir los vecinos al campo cada 25 de abril, festividad de San Marcos, para degustar el típico hornazo con huevo duro; en San Antón arden los ‘chiscos’ y el Domingo de Resurrección se prende fuego a un muñeco que representa a Judas Iscariote y que previamente ha sido rellenado de petardos para dar más sabor a la fiesta.

Gastronomía

FAVORITA DEL DULCE No me resisto a parafrasear el piropo dedicado por Afán de Rivera a Torvizcón: Favorita del sol; dada su fama por la elaboración de dulces basándose en higos secos. Si bien no debemos olvidar las demás viandas, así como los vinos que se logran, bien en las dos bodegas, bien en el centro del pueblo, o en las cumbres de la Contraviesa. Dicho lo dicho ya podemos saludar a los "mayoyos", nombre cariñoso que reciben los torvizconenses. Pueblo que celebra con júbilo y chiscos a San Antón, el santo del marranico a sus pies, asando careta y panceta en la lumbre. La cultura culinaria es común a la comarca, pero elegimos una atávica receta para hacer un buen postre. Pan de higo 3 Kg de higos secos 7 gr de canela 7 gr de matalauva 4 clavos de especie 2 Kg de almendras 3/4 de litros de aguardiente seco Elaboración Se limpian los higos y se pican en la maquina de la carne. Se añade la canela, matalauva y clavo, amasándose todo bien. Las almendras se escaldan, se pelan tuestan y pican. Se pasan por una cedazo y con lo más fino se baña el exterior del bollo. Dejándose lo más gordo para mezclar con la masa de higo. Dándole la forma que se desee.

Fuente: IDEAL