La Tahá

Historia

La zona que ocupa la hoy llamada La Tahá, en la ladera sur de Sierra Nevada, tiene un considerable desnivel que va desde los 600 a los 2.400 metros de altitud. Parece que está habitada desde la época de los romanos y siguió estándolo con los visigodos, las distintas invasiones islámicas y después por los cristianos, aunque tuvo que ser repoblada en buena medida tras la expulsión de los moriscos. En un principio fue La Tahá de Ferreira, pero se desvirtuó su composición al ser entregada en Señorío a El Gran Capitán. El nacimiento de algunos de sus actuales núcleos se produce ya en pleno siglo XVI, y a lo largo de los siguientes siglos va alcanzando notable protagonismo Pitres, hasta el punto de que se cambia el nombre por el de La Tahá de Pitres, aunque más modernamente se quedaría sólo en La Tahá, sin apellidos, para evitar rivalidades.

Vista en el pueblo de FerreirolaVista en el pueblo de FerreirolaVista en el pueblo de FerreirolaVista en el pueblo de Ferreirola

Fiestas

Las fiestas patronales en Pitres se celebran en honor de San Roque, cuando el mes de agosto dobla la quincena. Y los viernes antes del Viernes Santo hay función religiosa y procesión con la imagen del Cristo de la Expiración. En Capilerilla se festeja a San Francisco el primer fin de semana de abril. En Mecina, a San Marcos, y en Mecinilla, San Cayetano, el primer fin de semana de agosto. Atalbéitar, el segundo fin de semana del mismo mes a la Virgen de Gracia y a La Candelaria en febrero. El tercer fin de semana asimismo de agosto son las fiestas de la Santa Cruz en Ferreirola, y en Fondales en la primera semana de octubre, a la Virgen del Rosario.

Vista en el pueblo de FerreirolaVista en el pueblo de Ferreirola

Lugares de Interés

Caminos reales, puentes, aljibes, molinos, acequias y fuentes forman el gran patrimonio de este municipio cuyas características siguen siendo típicamente moriscas. Entre los primeros, también llamados escarihuelas, destacan los de Busquístar (hasta el Cerro del Conjuro), Panjuila (hacia unos baños), la Mezquita y Fondales; entre los puentes hay que mencionar los de Fondales (llamado romano, aunque podría ser de los siglos XIII a XIV), de Ferreirola o el Pontón de Juan Pérez que es de madera. Merece destacarse entre los aljibes el de Campuzano, del siglo XII, y los numerosos molinos son tanto harineros como de aceite. En cuanto a las acequias, también muy numerosas, siguen en servicio la mayoría de ellas. Las fuentes son ferruginosas y destacan las de Abén Abó, Paula, Aguaagría y del Presídio, algunas de ellas con lavaderos públicos incorporados. No debemos olvidar las ruinas del Castillejo de Poqueira, con un magnifico mirador; la iglesia parroquial de Pitres, dedicada al Cristo de la Expiración, mudéjar, del siglo XVI; la antigua iglesia de Capilerilla, hoy lamentablemente en ruinas; lo que queda del poblado de Aylacar, deshabitado desde hace dos siglos y medio, y restos de unos baños árabes. Peculiaridades La noche de San Antón, en enero, se encienden los tradicionales ‘chiscos’ con la quema de gallombas, planta que está seca en esa época, y alrededor de las cuales se pasan unas horas de convivencia y comida colectiva. El primero de noviembre, día de Todos los Santos, se celebra la ’Mauraca’ o Fiesta de la Castaña, que cada año va quedando más reducida a los colegios y las escuelas de adultos. Se ha perdido casi totalmente la tradición de colocar ramos en las puertas de las muchachas solteras la noche de San Juan, el 24 de junio.

Gastronomía

MAURUCA, CHAPURRAO y PAPAVIEJOS La fiesta de las castañas se conoce como Mauruca, que tras la merienda en el campo se asan y comen las recogidas. Eso sí, regadas con un peculiar vinillo que "los bárbaros" llaman chapurrao. Sus viñedos están plantados a más de mil metros de altitud, y en la Glorieta decía Jorquera que se plantaban garbanzos blancos y nacían negros, según narra F. Izquierdo. Esta anécdota nos da idea de la feraz tierra, siempre regada por gélidas y cristalinas aguas que llegan a producir las "anecdóticas" dos cosechas de hortalizas y frutales. La cocina habitual comparte platos de la comarca: migas, embutidos y perniles ayuntados en guisos, platos alpujarreños y demás elaboraciones como sobrehúsa, arroces y dulces como el que describo en la receta. Papaviejos Aceite de oliva virgen extra 6 huevos 1/4 Kg de azúcar 1 Kg harina 1 vaso de leche Raspadura de limón Un poquito de canela Elaboración: Batir los huevos y mezclar con la leche y una pizca de sal. La harina se añade sin dejar de amasar hasta que ligue en su punto. En una sartén con aceite caliente se echan a cucharadas porciones de masa. Fritos se pasan por azúcar y canela.

Fuente: IDEAL