Cádiar

Historia

Considerada por Gerald Brenan como el ombligo de la Alpujarra, deriva su nombre según creencia muy extendida entre sus habitantes, del árabe “al cadi” (el juez) por haberr sido en tiempos de Al-Andalus residencia permanente del juez principal de parte de la Alpujarra oriental. La localidad debe también su fama al protagonismo que tuvo durante la sublevación de los moriscos en tiempo de Felipe II, pues fue la patria de Aben-Xaguar, tio carnal de Aben-Humeya y responsable directo de su elección para dirigir el levantamiento. El primer cabecilla de los rebeldes fue coronado rey en un olivar cercano a Cádiar, siendo en este mismo lugar donde se urdió la conspiración para acabar con su reinado. En época musulmana la población la formaban cinco barrios y dos anejos. En el siglo XV, recibió el título de villa y tras la expulsión de los moriscos quedó prácticamente despoblada, recibiendo repobladores de otras regiones españolas.

Fiestas

Cádiar se caracteriza por presentar un amplio abanico festero en los diferentes núcleos urbanos que lo conforman. Así, en el propio Cádiar se celebran en febrero, fiestas en honor a San Blas y en abril se festeja a San Marcos. En octubre se celebra la Real Feria de ganado que remonta sus orígenes al siglo XVIII. Pero sin duda, una de las principales atracciones de esta festividad es la llamada Fuente del Vino. En los últimos años, durante el mes de agosto se celebra “Expocadiar” una feria de muestras en donde se expone lo mejor de los productos locales. Yátor celebra la festividad de San Sebastián el 20 de Enero, mientras que Narila festeja a Santa Rita, el 22 de Mayo y San Roque, el 16 de Agosto.

Lugares de Interés

Centro neurálgico de la comarca, Cádiar ofece al visitante la iglesia parroquial de la Encarnación, con planta de cruz latina y la ermita de San Blas, mabas del siglo XVI. El entramado callejero del Barrio bajo y la popular Fuente del Vino merecen una especial atención para el viajero que encuentra a orillas del rio Guadalfeo, reminiscencias de un pasado árabe no muy remoto. En Yátor merece la atención, el edificio de la iglesia, mudéjar, cuya torre tiene arcos de medio punto adornados con mosaicos. En Narila puede admirarse la casa de Aben-Humeya y la iglesia mandada edificar por Juana La Loca y su esposo Felipe el Hermoso, de estilo mudejar y reconstruida durante el siglo XVIII, aunque mantiene una torre del siglo XVI. Desde la ermita de Santa Rita se disfruta de impresionantes vistas panorámicas Peculiaridades Como en toda la Alpujarra, la manifestación folclórica más genuina son los trovos. Estos son estrofas de cinco versos que se cantan con acompañamiento de guitarras y violines a ritmo de fandango primitivo, y cuya característica principal es la improvisación y la rápidez con la que se componen en la cabeza del trovero. “Trovar es rápido invento / cuya misión es unir / la rima y el fundamento / y en cinco versos decir / lo que siente el pensamiento”.

Gastronomía

"PUCHERICOS" Y LA FUENTE DEL VINO. Buenas fiestas tiene y celebran los "pavicos", nombre cariños que reciben los casienses. Pero vayamos a la olla. Por San Marcos hay, cómo no, romería.Se comen los clásicos hornazos con su huevo y todo, además de hacer el pucherico y "matar al diablo". En otoño es la fiesta grande, dedicada al mundo del vino, donde se sitúa en la plaza mayor del pueblo su popular Fuente del Vino, una grata excusa para que los vecinos del pueblo y alrededores se congreguen durante la jornada a gozar gratuitamente de los caldos típicos de la zona. Buenos panes y guisos, pero también postres. Peñascos 1/2 Kg de azúcar 1/2 Kg de almendras 1/2 docena de huevo 1 vaso y medio de agua Elaboración Limpias las almendras se cuecen, a continuación se les quita la piel y se fríen en aceite de oliva virgen extra suavemente. A continuación se muelen en molinillo o mortero. En una olla echamos el agua y añadimos el azúcar, removiéndose continuamente con cuchara de madera. Se aparta de la lumbre y se echan la media docena de yemas de huevos bien batidas y las almendras, mezclándose todo muy bien. En otro cacharro montamos las claras a punto de nieve, mientras que en una olla se hierve un poco de agua. Cuando esté lista el agua se cogen con la cuchara porciones y se ponen en el agua. Se les da con cuidado una vuelta y se sacan. Reservar. Con la masa obtenida de azúcar, almendras y yemas la ponemos unos 3 minutos en el fuego sin para de mover, se retira y la echamos en una bandeja. Con las claras que teníamos reservadas se adornan por encima. Dejar enfriar.

Fuente: IDEAL